Las discusiones salariales en Tierra del Fuego atraviesan un escenario frágil, marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la caída de la recaudación pública y pautas nacionales que no reflejan el costo real de vida. En este contexto, la seccional Río Grande de ATE sostiene que los índices oficiales “desdibujan la realidad de las góndolas”, lo que obliga a aplicar pisos salariales de emergencia y mecanismos extraordinarios para sostener los ingresos más bajos del escalafón. El secretario de Finanzas, Carlos Margalot, remarcó que los porcentajes deben impactar en el básico para proteger los haberes jubilatorios y reclamó mesas de diálogo con funcionarios de primera línea. En el ámbito municipal, podría haber novedades en los próximos días.
El dirigente explicó que las paritarias se desarrollan en un clima complejo, donde los acuerdos nacionales rondan el 1%, 1,7% o 2%, cifras que calificó como “inflación mentirosa”. Según Margalot, estos valores no representan el aumento real de los alimentos y servicios, lo que genera un desfasaje directo en el bolsillo de los trabajadores. “La plata no alcanza”, sintetizó, al describir la distancia entre los índices oficiales y los precios del supermercado.
Ante esta situación, ATE acordó con el Gobierno provincial un esquema que combina incrementos porcentuales, piso salarial y mejoras en la antigüedad. El objetivo es evitar que los trabajadores con ingresos más bajos queden por debajo de la línea de pobreza. Margalot ejemplificó con el caso de un empleado provincial con secundario completo: “Ese trabajador que estaba en $840.000, hoy va a cobrar $1.050.000 para no caer en extrema pobreza. $840.000 no alcanza ni para un alquiler”. El acuerdo incluyó un 3% al básico y el traslado de la antigüedad de 2,25 a 2,35, medidas que impactan también en los haberes jubilatorios.
El dirigente aclaró que el piso salarial no es un monto fijo, sino un cálculo no remunerativo que permite elevar los ingresos mínimos sin distorsionar la estructura general. “Todos los incrementos tienen que ser al básico”, insistió, y remarcó que el 3% acordado repercute directamente en los pasivos. En los municipios, el piso se ubica en $1.250.000, lo que permite sostener un umbral mínimo para los sectores más vulnerables.
Margalot también subrayó la necesidad de equidad entre escalafones. “Cada incremento salarial tiene que ser parejo para todos: escalafón seco, salud, porteros, guardias hospitalarias. Todos son trabajadores y merecen el mismo salario”. Advirtió que cualquier mejora aislada para un sector genera tensiones y desigualdades dentro del Estado.
En relación con la Municipalidad de Río Grande, destacó que el diálogo es “más directo” y que mantiene conversaciones permanentes con el intendente Martín Perez. Señaló que los atrasos en la coparticipación provincial, que pasaron de 25 a casi 35 días, complican el pago de salarios y proveedores. Aun así, anticipó que entre lunes y martes podría firmarse un nuevo incremento que impactará en el básico, con posibilidad de que sea bimestral y modifique adicionales como antigüedad o escala, lo que “impacta positivamente en todo el sueldo municipal”.
El cierre político es claro: en un contexto donde la inflación oficial no refleja la vida real, los porcentajes aislados no alcanzan. Las paritarias se transforman en un ejercicio de ingeniería salarial para evitar que miles de estatales caigan en la pobreza. La discusión ya no es solo técnica: es territorial, social y profundamente política.
Fuente : Radio+🎙️Multimedia 104.9 Mhz.
No dejes que el algoritmo oculte las noticias. Si confías en este sitio para obtener información confiable, por favor dedica un momento a seleccionarnos como tu fuente preferida en Google: haz clic aquí y marca el casillero o pulsa el botón de Google para ver siempre nuestras noticias verificadas en tus preferencias.