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Tensión industrial en Río Grande: el día en que Mirgor quiso apagar 300 voces.

La empresa avanzó con una desvinculación masiva que alcanzó a operarios, delegados y dirigentes de la UOM, detonando el conflicto más grave del año en el polo fabril. El Gobierno provincial intervino de urgencia, dictó conciliación obligatoria y ordenó la reincorporación inmediata. La audiencia entre Mirgor y el gremio será este martes a las 13, en un clima político y social cargado de incertidumbre.

Río Grande amaneció convulsionada. Antes de que el sol terminara de levantar la helada, los primeros mensajes empezaron a circular entre los grupos de WhatsApp de las plantas: “Llegó un telegrama”. “A mí también”. “Son muchos”. Lo que parecía un movimiento aislado se transformó, en cuestión de horas, en una ola de 300 despidos que golpeó de lleno al corazón del sector industrial y a la estructura sindical de la Unión Obrera Metalúrgica.

La decisión de Mirgor no solo alcanzó a operarios de sus cuatro establecimientos, sino que avanzó sobre un territorio históricamente sensible: los cuerpos de delegados completos y referentes de la conducción de la UOM Río Grande. Entre los telegramas figuraban nombres que representan la voz de las plantas, como Marcos Linares y Fernanda Santana. Para el gremio, el mensaje fue inequívoco: un intento de disciplinamiento en un contexto de caída de la actividad y tensiones crecientes dentro del modelo fueguino.

La reacción fue inmediata. Reuniones de urgencia, llamados cruzados, operarios que se acercaron a las fábricas aun sabiendo que no podrían ingresar. La escena se repitió en cada portón: trabajadores esperando respuestas, supervisores sin información clara y un clima de angustia que se extendió por toda la ciudad. En Río Grande, cuando una fábrica se mueve, la vida cotidiana se altera: los comercios, los barrios, las familias. Nada queda al margen.

Frente a la gravedad del cuadro, el Ministerio de Trabajo provincial intervino sin esperar una presentación formal. La ministra Sonia Castiglione dictó conciliación obligatoria por 15 días, ordenó retrotraer la situación al momento previo al conflicto y convocó a Mirgor y a la UOM a una audiencia urgente para este martes a las 13. La medida obliga a reincorporar a todos los trabajadores y suspender cualquier acción que profundice la disputa.

Castiglione fue contundente: “Estamos frente a una situación muy delicada, principalmente para los trabajadores y sus familias”. La funcionaria remarcó que el objetivo es evitar que el conflicto escale y garantizar un espacio de negociación real. En un contexto nacional adverso para la industria, la provincia busca sostener cada puesto de trabajo como si fuera una pieza clave de un engranaje que ya viene resentido.

La conciliación abre una ventana de diálogo, pero no despeja el horizonte. El impacto político es fuerte: una empresa emblemática del régimen de promoción industrial avanzó sobre la representación gremial en un momento de fragilidad económica. El impacto social es inmediato: cientos de familias quedaron en vilo, sin saber qué ocurrirá después de la audiencia.

En Río Grande, la tensión se siente en la calle. El conflicto excede a Mirgor y se inscribe en un escenario más amplio, donde la caída de la producción, las medidas nacionales y la incertidumbre sobre el futuro del empleo industrial se entrelazan. La negociación que comienza este martes no solo definirá el destino de 300 trabajadores: también pondrá a prueba la capacidad del Estado, la empresa y el gremio para sostener la paz social en la ciudad que vive, respira y depende de sus fábricas.

Fuente : Radio +🎙️ Multimedia 104.9