Ushuaia está frente a una obra que no se mide en metros cúbicos ni en toneladas de equipamiento: se mide en futuro. El secretario de Gobierno, Sebastián Iriarte, lo dejó claro al hablar de la nueva usina eléctrica: “Nos permite proyectar la Ushuaia de los próximos 30 o 40 años”. No es una frase hecha. Es la dimensión real de una infraestructura que cambia la matriz energética y habilita crecimiento urbano, productivo, turístico y comercial.
Iriarte retomó la línea marcada por el intendente Walter Vuoto: entender la magnitud de esta obra es entender cómo se construye soberanía energética en una ciudad que crece y que necesita potencia para seguir expandiéndose. La usina es, literalmente, el antes y el después.
El secretario también puso el foco en otro punto clave: la presencia de senadores y senadoras nacionales en Tierra del Fuego. Un gesto político que importa, porque permite que vean en territorio lo que está pasando: 6 mil puestos de trabajo perdidos en dos años, una industria golpeada y una provincia que enfrenta las consecuencias de las políticas del Gobierno nacional.
Los parlamentarios escucharon a vecinos, trabajadores y sectores productivos. Y, según Iriarte, se fueron “muy preocupados”. La visita sirvió para poner en agenda la defensa de los intereses fueguinos y para mostrar, sin intermediarios, el impacto real de las medidas nacionales.
Iriarte lo sintetizó con claridad: estos intercambios son fundamentales para sostener la defensa de la provincia ante los embates del Gobierno libertario. Y la nueva usina es parte de esa defensa: energía, desarrollo, soberanía y futuro.
El secretario de Gobierno de Ushuaia, Sebastián Iriarte, destacó el carácter estratégico de la nueva usina eléctrica y afirmó que la obra permitirá proyectar el crecimiento de la ciudad para las próximas décadas. También valoró la visita de senadores nacionales y su preocupación por la situación de la industria fueguina.