La mañana arrancó con una noticia que sacudió a toda la industria fueguina: Mirgor ejecutó despidos masivos, enviando telegramas a por lo menos 70 trabajadores en sus cuatro plantas de Río Grande. No fue un recorte cualquiera: la empresa apuntó directamente contra la estructura gremial, dejando afuera a los cuatro cuerpos de delegados y a integrantes de la Comisión Directiva de la UOM Río Grande, entre ellos Marcos Linares y Fernanda Santana.
El mensaje patronal es claro y brutal: disciplinar, desarticular y avanzar sobre la organización de los trabajadores. En paralelo, en Solnik y BGH ya circulan versiones de posibles desvinculaciones, lo que abre un escenario de tensión en toda la industria electrónica.
La conducción de la UOM está reunida y se esperan definiciones. El clima en las plantas es de bronca, preocupación y unidad. Los trabajadores hablan de un ataque directo a la representación sindical y de una maniobra que busca debilitar la defensa colectiva en un momento crítico para el sector.
Río Grande amaneció con una señal fuerte: la pelea por los puestos de trabajo y por la organización gremial vuelve al centro de la escena.