En medio de nevadas y temperaturas bajo cero, sindicatos, veteranos de Malvinas y organizaciones sociales marcharon en Tierra del Fuego y el sur patagónico contra la flexibilización de la Ley de Tierras. Denuncian que la reforma abre la puerta a la extranjerización y amenaza la integridad territorial.
La nieve también arde
La Patagonia austral se convirtió en epicentro de resistencia frente al paquete de reformas que impulsa Javier Milei. Bajo un clima extremo, miles de personas se movilizaron en Río Grande, Ushuaia, Tolhuin y otras ciudades del sur para rechazar la desregulación dominial que habilitaría la venta de tierras rurales a capitales extranjeros.
La protesta reunió a gremios como la CGT y el SUTEF, organizaciones ambientalistas y excombatientes de Malvinas, quienes advirtieron que el debate sobre la Ley de Tierras no es un asunto administrativo, sino un problema de soberanía. En una provincia bicontinental, con proyección antártica y atlántica, la cesión de hectáreas se percibe como una amenaza directa a los recursos estratégicos: agua dulce, turberas y cuencas hídricas.
El mensaje fue claro: la ciudadanía no acepta que se maquille la entrega del territorio bajo el argumento de “atraer inversiones”. La movilización en el fin del mundo encendió las alarmas en el Congreso y dejó en evidencia que la discusión sobre el suelo patagónico trasciende lo económico: es una disputa geopolítica que define el futuro del país.
Fuente: Radio + 🎙️Multimedia 104.9