Mientras Camuzzi corta el gas a más de 100 familias en Tolhuin, sigue sin pagar la deuda histórica de hasta USD 48 millones con la Provincia
En plena ola polar con temperaturas de –13° a –18°, Camuzzi ejecutó cortes masivos de gas en Tolhuin y dejó a más de cien familias sin calefacción. La empresa avisó por correo electrónico, retiró reguladores y exige más de un millón de pesos para reconectar. Mientras tanto, continúa sin saldar la deuda histórica de entre 41 y 48 millones de dólares por obras de infraestructura financiadas por el Estado fueguino. Lo que Moisés Solorza anticipó en No Somos Neutrales se confirma: un sistema desigual donde la Provincia paga dos veces y los vecinos pagan el ajuste.
Cortes masivos en el corazón de la isla
Tolhuin, una ciudad de casi 10 mil habitantes, quedó atrapada en un invierno extremo. Más de 100 familias sufrieron cortes de gas en medio de temperaturas que alcanzaron los –13° y –18°, con avisos enviados únicamente por correo electrónico y sin atención presencial. Personas mayores, familias con niños y pacientes con enfermedades graves se enteraron del corte cuando la empresa ya había retirado el regulador.
La reconexión supera el millón de pesos, entre inspecciones, planos y certificaciones de gasistas matriculados. Para muchos hogares, es directamente imposible.
El Municipio tuvo que salir a asistir
La Municipalidad de Tolhuin activó subsidios de emergencia para cancelar deudas y reconectar servicios. También reforzó el programa de entrega de leña, que ya asiste a más de 75 familias. Pero advierten que no podrán sostener esta inversión social por mucho tiempo: las partidas no alcanzan y la crisis económica provincial se profundiza.
🔥 Lo que Solorza anticipó en No Somos Neutrales
Durante meses, Moisés Solorza denunció en su programa:
- La despersonalización del servicio.
- La falta de inversión de la empresa.
- La ausencia de presencia territorial.
- La ejecución de cortes sin criterio social.
- La transferencia del costo del ajuste a los usuarios.
Todo lo que anticipó se materializó en Tolhuin aunque también en la ciudades Rio Grande y la capital de la provincia: cortes masivos, avisos digitales, oficinas cerradas y familias vulnerables sin calefacción en pleno invierno.
La deuda histórica: 41 a 48 millones de dólares que Camuzzi nunca devolvió
Mientras ejecuta cortes en hogares que no pueden pagar tarifas liberadas, Camuzzi mantiene una deuda histórica con la Provincia estimada entre 41 y 48 millones de dólares.
Ese monto surge de:
- Obras de infraestructura de gas financiadas por el Estado fueguino,
- Redes y ampliaciones que la empresa utilizó para operar y facturar,
- Inversiones que debieron ser cubiertas por la concesionaria,
- Y que nunca fueron retribuidas ni compensadas.
El gobernador Gustavo Melella y exfuncionarios de energía sostienen que la Provincia financió obras que la empresa usó para expandir su negocio, sin devolver el dinero ni asumir la inversión propia.
Esto quiere significar que la empresa que le debe millones a la Provincia es la misma que hoy corta el gas a las familias de la Provincia.
Intervención del Ministerio Público de Defensa
El defensor público federal José Bongiovanni constató que los cortes afectaron a personas mayores, niños y pacientes con enfermedades graves. Señaló que la modalidad aplicada por la empresa vulnera derechos básicos: los servicios esenciales deben ser continuos, accesibles y socialmente razonables, especialmente en climas extremos.Presentó oficios ante Camuzzi y Enargas para exigir información y revisar los procedimientos.
Un sistema desigual que se profundiza
La situación revela una contradicción estructural:
- Tierra del Fuego produce gas,
- La Provincia financió obras de gas,
- La empresa usa esas obras sin pagar lo que debe,
- Y aun así corta el servicio a quienes no pueden afrontar tarifas liberadas.
Mientras tanto, el Estado provincial y municipal terminan asistiendo a los vecinos con subsidios, leña y contención social. Un sistema donde la Provincia paga dos veces y los usuarios pagan el ajuste.Tolhuin no es un caso aislado: es el síntoma de un modelo energético desequilibrado. La deuda histórica sin saldar, la falta de inversión, la despersonalización del servicio y los cortes masivos en pleno invierno muestran que la empresa opera sin control y sin responsabilidad territorial.
Lo que Solorza anticipó se confirma: cuando el mercado se libera sin regulación, el frío se vuelve una amenaza y la desigualdad se vuelve estructural.
Fuente: Radio + Multimedia 104.9