Río Grande volvió a vivir ese clima tan particular que solo genera el Gran Premio de la Hermandad: mezcla de nostalgia, motores, familia y frontera. En el salón del Automóvil Club, donde cada foto colgada en la pared cuenta una historia, se presentó oficialmente la 51° edición de esta carrera que une a Río Grande con Porvenir y que, pese a los años y las crisis, sigue siendo un símbolo de identidad para toda la región.
El acto tuvo ese tono de reencuentro. Pilotos históricos, dirigentes, funcionarios y vecinos compartieron el mismo espacio, como si el tiempo se hubiera detenido un rato. En la mesa principal estaban Sandra Martínez, presidenta del Automóvil Club Río Grande, y Christopher Moreno, flamante titular de ADELFA. A su lado, el secretario de Deportes, Mariano Vallaro, y el gerente de la Agencia Municipal de Deportes, Sebastián Bendaña, acompañaban con la serenidad de quienes conocen de cerca el esfuerzo que implica sostener esta competencia.
También se hicieron presentes autoridades provinciales y municipales, entre ellas la ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia, Lucia Rossi, y el secretario de Representación Política, Federico Giménez. El salón se llenó de aplausos cuando se homenajeó a los pioneros Ivo Milovic y Félix España, nombres que para muchos son sinónimo de Hermandad.
“Es una carrera de todos”
Vallaro habló con la emoción tranquila de quien sabe que este evento no es solo deportivo: “Para nosotros es un orgullo ser parte de esta competencia. El Gobierno va a acompañar con toda la logística de seguridad y los detalles de la carrera. La Hermandad es de todos, y debemos cuidarla en todos sus aspectos”.
El secretario recordó que el gobernador sigue de cerca cada edición, porque entiende que el Gran Premio es parte de la historia viva de la provincia. “En momentos difíciles, la familia del deporte motor es la que empuja”, dijo, mirando a los pilotos que escuchaban atentos.
Un cambio que pide confianza
Sandra Martínez, con la voz firme pero cercana, pidió algo que resonó en el salón: “Les pido que nos demos la oportunidad de permitirle al Gran Premio este cambio. Sé que es difícil, pero esta carrera siempre se sobrepuso a todo. Esta edición no va a ser la excepción”.
La presidenta del ACRG habló de desafíos, de tiempos complicados y de la necesidad de sostener la tradición sin miedo a actualizar lo que haga falta.
“Mantener vivo el espíritu”
Christopher Moreno, desde el lado chileno de la organización, reforzó la idea de trabajo conjunto: “Vamos a hacer lo mejor posible. Hay muchos factores que influyeron este año, pero debemos mantener vivo el espíritu de esta competencia. Los cambios son inevitables, pero también son una oportunidad”.
Sus palabras recordaron que la Hermandad no es solo una carrera: es un puente entre dos comunidades que comparten historia, geografía y pasión por el automovilismo.
Una fiesta que vuelve a unir a la Patagonia
El lanzamiento dejó una sensación clara: la Hermandad sigue siendo un punto de encuentro, incluso en tiempos donde todo parece fragmentarse. Pilotos jóvenes sacaban fotos, los históricos recibían abrazos, y los funcionarios conversaban con navegantes como si fueran viejos conocidos.
Entre el 14 y el 16 de agosto, los motores volverán a rugir en la estepa. Y Río Grande y Porvenir volverán a unirse como cada año, con esa mezcla de competencia y afecto que solo esta carrera sabe generar.
La Hermandad está viva. Y la Patagonia ya empezó a sentirla.
Fuente : Radio + Multimedia 104.9