El triunfo de Argentina frente a Inglaterra no solo desató una fiesta popular en todo el país: también generó un impacto inmediato en el arco político. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner salió al balcón de su domicilio en Constitución para celebrar junto a vecinos y militantes, con una imagen proyectada en la pared que decía “Son argentinas” junto a las Islas Malvinas. El gesto se interpretó como una respuesta simbólica a la prohibición de FIFA —respaldada por la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva— de ingresar banderas alusivas a Malvinas al estadio de Atlanta.
Dirigentes del peronismo y de otros espacios opositores celebraron en redes la clasificación a la final y destacaron la bandera que los jugadores desplegaron en la cancha con la frase “Las Malvinas son argentinas”. Axel Kicillof, Sergio Massa, Nicolás Trotta, Martín Llaryora, Myriam Bregman, Manuela Castañeira y otros referentes compartieron mensajes de apoyo, emoción y reivindicación de la causa Malvinas.
Mientras tanto, sectores del oficialismo insistieron con la narrativa de que “el peronismo quiere que la selección pierda”, una idea que quedó desmentida por la reacción masiva de dirigentes opositores celebrando el triunfo. Voceros libertarios y periodistas afines —Eduardo Feinmann, Luis Majul, Alfredo Leuco— reforzaron esa línea en sus programas, aunque la realidad política del miércoles mostró otra cosa: la alegría fue transversal.
El triunfo de Argentina frente a Inglaterra generó una ola de celebraciones en el arco político. Cristina Fernández de Kirchner salió al balcón de su casa en Constitución con una proyección que decía “Son argentinas”, mientras dirigentes opositores destacaron la bandera de Malvinas que los jugadores mostraron en la cancha. La alegría fue transversal y desarmó la narrativa oficialista que intentó vincular al peronismo con un supuesto deseo de derrota.