El referente político criticó duramente la decisión de Javier Milei de ausentarse de la cumbre del Mercosur para participar en actos partidarios junto a Jair y Flavio Bolsonaro, calificándolo como un error histórico que aleja a la Argentina de su socio más estratégico.
En una reciente entrevista radial, Alejandro “Topo” Rodríguez analizó el complejo panorama de la política exterior argentina, señalando que el gobierno de Javier Milei ha decidido tomar un camino de “alejamiento permanente” de la República Federativa del Brasil. Según el analista, este desvío no es casual, sino que responde a una serie de decisiones políticas que rompen con la tradición diplomática y estratégica de la región.
El origen del conflicto: El portazo a los BRICS Para Rodríguez, el punto de quiebre fundamental se sitúa en el inicio de la gestión de Milei, cuando se envió una carta a Lula da Silva para retirar a la Argentina del bloque de los BRICS. Esta decisión es vista como un retroceso crítico, ya que el país ya había sido aceptado como miembro y contaba con el respaldo de Lula, quien en ese momento ejercía la presidencia alterna del grupo. Al salir de este espacio, Argentina abandonó un enclave geoestratégico, político y comercial clave para su desarrollo.
Injerencia y el “Modelo Bolsonaro” La crítica se profundizó al abordar la reciente actividad de Milei en territorio brasileño. Rodríguez denunció que el mandatario argentino se ha inmiscuido en la política interna de Brasil, al punto de realizar campaña electoral junto a Jair Bolsonaro y su hijo, el senador Flavio Bolsonaro, a quien se mencionó en la entrevista como potencial candidato presidencial.
Este comportamiento fue contrastado con la decisión del presidente de no participar en la cumbre del Mercosur, lo cual Rodríguez calificó como “exactamente lo contrario de lo que tiene que hacer un presidente argentino” en relación con su principal socio comercial.
Lawfare y el futuro judicial de Cristina Kirchner Al ser consultado sobre si el gobierno busca profundizar un “modelo Bolsonaro” en Argentina, Rodríguez vinculó la situación con el concepto de lawfare, definido como una “articulación política, mediática y judicial”. Bajo este esquema, señaló que se considera a Cristina Fernández de Kirchner como una figura proscripta tras su sentencia condenatoria, estableciendo un paralelismo con las herramientas judiciales utilizadas en Brasil.
Finalmente, ante la idea de que un próximo gobierno deba firmar un decreto para “liberar” a la exmandataria como referente político, Rodríguez mantuvo una postura institucional: enfatizó que, para que las resoluciones sean duraderas y tengan legitimidad, deben resolverse estrictamente en el ámbito judicial y no mediante atajos políticos.