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Ushuaia y Río Grande entre las ciudades patagónicas con más desempleo, según el INDEC.

Por Jose Maria Barretta

Los datos del primer trimestre de 2026 muestran un deterioro creciente del mercado laboral en Tierra del Fuego. El aglomerado Ushuaia–Río Grande registró una desocupación del 7,5%, un punto por encima del cierre de 2025. A esto se suma el avance de la informalidad, la subocupación y el pluriempleo, fenómenos que ya afectan a casi un tercio de los trabajadores.

Desempleo en alza y señales de alerta en la provincia

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ubicó al conglomerado Ushuaia–Río Grande entre los centros urbanos patagónicos con mayor desempleo durante el primer trimestre de 2026. La tasa alcanzó el 7,5%, por encima del 6,6% registrado en el último tramo de 2025, en un contexto de desaceleración económica y menor dinamismo en sectores clave como la industria, el comercio y los servicios.

El incremento de 0,9 puntos porcentuales se da en un escenario nacional igualmente complejo: el desempleo llegó al 7,8% y los especialistas advierten que el problema ya no es solo la falta de trabajo, sino la pérdida acelerada de calidad en los empleos existentes.

Subocupación y precarización: la otra cara del empleo

Además del aumento de la desocupación, el INDEC informó que la subocupación en Ushuaia–Río Grande llegó al 6,2%. Este indicador refleja a quienes trabajan menos horas de las que necesitan o desean, una señal clara de deterioro en la calidad del empleo, aun cuando figuren como ocupados en las estadísticas oficiales.

A nivel nacional, la subocupación asciende al 11,1% y la informalidad ya alcanza al 44,2% de los trabajadores. En conjunto, estos datos muestran un mercado laboral fragmentado, donde cada vez más personas tienen empleo, pero no logran sostener sus ingresos.

Un mercado laboral que se reconfigura

En Tierra del Fuego, el fenómeno que crece en silencio es el pluriempleo. Trabajadores industriales, empleados estatales, comerciantes y profesionales recurren a segundas y terceras fuentes de ingreso para compensar la pérdida del poder adquisitivo.

Aplicaciones de transporte, ventas online, trabajos temporales y changas se volvieron parte de una nueva normalidad económica. La frase que se repite en distintos sectores resume el clima actual: ya no alcanza con tener trabajo.

La presión sobre la economía fueguina

La estructura productiva de la provincia agrega un factor de vulnerabilidad. La fuerte dependencia del empleo industrial, sumada a la incertidumbre por la política económica nacional, la apertura de importaciones y la reducción de aranceles, impacta directamente en las expectativas del sector privado.

La consecuencia es un clima de cautela empresaria, menor inversión y un freno en la creación de nuevos puestos de trabajo. En paralelo, se reducen las horas extras en las plantas y crece la cantidad de ocupados que buscan otro empleo por insuficiencia salarial.

La foto completa del mercado laboral fueguino

Más allá de la tasa de desempleo, los indicadores muestran una realidad más amplia y compleja:

  • Informalidad en alza (44,2% a nivel nacional).
  • Subocupación creciente (11,1% nacional; 6,2% en Ushuaia–Río Grande).
  • Aumento del pluriempleo.
  • Salarios que pierden contra la inflación.
  • Más trabajadores buscando un segundo empleo.
  • Menor disponibilidad de horas extras industriales.
  • Ocupados demandantes en expansión.

Una crisis que excede las estadísticas

La situación laboral en Tierra del Fuego atraviesa una transformación profunda. Más personas trabajan, pero cada vez más dependen de múltiples ingresos para sostener su nivel de vida. En ese contexto, el desempleo deja de ser el único termómetro. La discusión central pasa por la calidad del empleo, el ingreso real y la capacidad de los hogares para sostener su economía cotidiana.

La provincia enfrenta así un desafío doble: recuperar puestos de trabajo y reconstruir las condiciones que permitan que ese empleo sea suficiente para vivir.

Fuente: Radio + Multimedia 104.9