En su debut como vocero presidencial, Adrián Ravier defendió el ajuste en las tarifas de energía y combustibles al catalogarlo como una “corrección inevitable”. En paralelo, el funcionario buscó despegar a la gestión de Javier Milei de la crisis que eyectó a Manuel Adorni, hoy investigado por la Justicia junto a exintegrantes del área de comunicación.
El nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, defendió este martes el rumbo económico del Gobierno y justificó los fuertes aumentos aplicados en las tarifas de servicios públicos y combustibles. Según explicó, las subas forman parte de un proceso de “normalización” de precios que, durante la gestión anterior, operaban bajo el paraguas de subsidios estatales.
Ravier sostuvo que la administración libertaria heredó una “inflación reprimida” en sectores regulados como energía y transporte. En ese sentido, afirmó que el objetivo del Ejecutivo es avanzar hacia un esquema donde cada usuario pague el costo real de los servicios, consolidando el equilibrio fiscal mediante una reducción drástica de las partidas de subsidios económicos.
Aunque reconoció que los incrementos de los últimos meses superaron ampliamente la inflación general informada por el INDEC, argumentó que la recomposición es “indispensable” para garantizar inversiones y mejorar la calidad del servicio por parte de las empresas prestadoras.
El debut de Ravier, sin embargo, estuvo atravesado por tensiones políticas. Consultado por la salida de Manuel Adorni, el vocero ratificó que la renuncia respondió a “cuestiones personales” y al deseo de afrontar la investigación judicial como ciudadano particular. Evitó pronunciarse sobre los presuntos contratos irregulares que salpican a la exVocería.
Respecto del resto de los empleados involucrados en la causa, Ravier señaló que cada situación está bajo auditoría de las áreas competentes y no descartó sanciones administrativas definitivas.
Con su primera aparición pública, el vocero buscó reafirmar la continuidad del programa económico del Gobierno, centrado en el sinceramiento tarifario, la reducción de subsidios y el equilibrio fiscal.