Las actas del Ministerio de Trabajo revelan que, tras el traspaso de áreas maduras de YPF a la provincia bajo el Plan Andes, solo la mitad de los 520 operarios afectados fue reubicada. El resto permanece suspendido con fuertes recortes salariales. Pymes locales denuncian desfinanciamiento y uso discrecional de los fondos extraordinarios.
El Plan Andes dejó un tendal: 260 petroleros afuera, pymes al borde del colapso y 30 millones de dólares que no llegaron a la cuenca. Mientras Melella pelea en los micrófonos con Milei, en los papeles firmó un traspaso que vació la actividad y dejó a la isla sin resguardo laboral ni productivo.
Un traspaso acelerado que dejó a la mitad del sector afuera
Tierra del Fuego atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia hidrocarburífera. Las actas de audiencias laborales —accedidas por el portal especializado Boca de Pozo— confirman que, de los 520 trabajadores involucrados en la salida de YPF de las áreas maduras, solo 260 lograron ser absorbidos por las nuevas operadoras.
Los otros 260 quedaron bajo esquemas de suspensión con recortes que, en contratistas como Winoil y Alfa 80, llegan al 60% del salario. Para las pymes locales, el retiro acelerado de YPF —enmarcado en el programa nacional Plan Andes— las dejó sin espalda financiera ni previsibilidad para sostener planteles, equipos y servicios.

Los 30 millones de dólares que no llegaron a la cuenca
El acuerdo firmado en Buenos Aires entre el gobernador Gustavo Melella y el presidente de YPF, Horacio Marín, incluyó una compensación estimada en 30 millones de dólares por pasivos ambientales y deudas de inversión.
Sin embargo, legisladores de la oposición advierten que esos fondos extraordinarios habrían sido utilizados para tapar el déficit corriente y garantizar el pago de salarios estatales, en lugar de constituir un fondo anticíclico para sostener empleo, pymes y actividad en la cuenca.
La contradicción política: confrontación discursiva, alineamiento operativo
Mientras el Ejecutivo provincial mantiene un discurso de confrontación con la Casa Rosada, la ejecución del Plan Andes muestra una sintonía técnica con la política energética nacional:
- retiro acelerado de YPF,
- ausencia de exigencias de remediación,
- falta de garantías laborales,
- transferencia de responsabilidades sin estructura operativa provincial.
El resultado: una cuenca expuesta, sin operador de escala y con el Estado provincial improvisando roles para los que no tiene capacidad técnica ni financiera.
Infraestructura civil en tensión: gas, escuelas y GLP
La crisis petrolera coincide con un deterioro visible en la infraestructura energética civil:
- escuelas con fallas de calefacción en pleno invierno por falta de inversión en redes de gas,
- generación eléctrica dependiente de combustibles líquidos importados,
- precios del GLP social que ya superan la capacidad de pago de los hogares no conectados a la red.
La fragilidad del sistema energético provincial se vuelve más evidente justo cuando la actividad petrolera —su base histórica— se retrae.
La soberanía energética no se declama, se gestiona
El declive de la actividad petrolera convencional en Tierra del Fuego no es un accidente: es la consecuencia directa de un repliegue nacional que la provincia no supo condicionar. Defender la soberanía en los discursos mientras se firma un traspaso que deja a 260 familias sin ingresos y a las pymes sin capital de trabajo es una contradicción que erosiona la credibilidad institucional.
La soberanía energética no se construye con eslóganes, sino con planificación, control y capacidad de negociación. Los 30 millones de dólares debieron ser un fondo estratégico para sostener empleo y producción, no un parche fiscal para cubrir el gasto corriente.
Gobernar la periferia exige otra escala de responsabilidad:
- gas en las escuelas,
- estabilidad para las familias trabajadoras,
- reglas claras para las pymes,
- y un Estado que no improvise en la operación de la cuenca.
La energía es poder. Y cuando se entrega sin condiciones, la periferia paga el costo.
El análisis de “No Somos Neutrales”
El exsecretario de Energía y conductor de No Somos Neutrales (Radio Más 104.9), Moisés Solorza, desglosó el impacto del “Plan Andes” en la isla. En una dura editorial, analizó cómo el traspaso de las áreas de YPF compromete la soberanía energética de Tierra del Fuego y expuso los puntos críticos del acta firmada por el gobernador Melella que afectan directamente a las pymes locales.
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Fuente:Radio + Multimedia 104.9