Aprovechando la dispersión pública por el Mundial de Fútbol, el Gobierno nacional oficializó la llegada del exconcejal de Ushuaia, Thomas Bertoto, a la conducción de la Planta Industrial de Agua Pesada y la empresa ENSI. Gremios y especialistas advierten sobre un vaciamiento de profesionales calificados y el riesgo de una futura privatización.
El plan de ajuste en PIAP y ENSI Mientras la atención pública se concentra en la agenda deportiva, las comunicaciones internas y las recientes resoluciones en el sector nuclear confirman la puesta en marcha de un programa de “retiro por mutuo acuerdo”. Lanzado oficialmente este 22 de junio, el plan apunta de manera directa al personal con más de 15 años de antigüedad.
Se trata de ingenieros y técnicos especializados cuyo desplazamiento representa una pérdida crítica de capital científico para el país. Sectores gremiales denuncian que estas desvinculaciones —financiadas mediante partidas de deuda pública bajo la gestión del Ministerio de Economía— buscan debilitar la capacidad operativa del complejo para luego justificar el ingreso de capitales privados extranjeros, particularmente vinculados a la industria nuclear canadiense. La pérdida de estos cuadros técnicos no solo afecta la producción de agua pesada, sino también el soporte para la generación de radioisótopos médicos de alta complejidad.
Un operador de la periferia para ejecutar el recorte La designación de Thomas Bertoto al frente de la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI) marca un fuerte componente político regional. El exedil de Ushuaia desembarcará formalmente en el complejo nuclear neuquino el próximo 1 de agosto. Su misión explícita es reestructurar la planta, una decisión que ha encendido las alarmas en el sistema científico-tecnológico de la Patagonia, históricamente reconocido por su capacidad de exportación de valor agregado a mercados como Australia, Argelia y Egipto.
La distracción deportiva y el rol de la oposición El uso de eventos de alta sensibilidad popular como amortiguador de reformas estructurales no es una novedad en la historia política argentina. Sin embargo, el escenario actual expone una preocupante parálisis en la dirigencia política opositora y en los Gobiernos provinciales. Mientras el Ejecutivo nacional avanza sobre activos estratégicos e infraestructuras que sostienen la soberanía tecnológica, el debate de la oposición parece fragmentado en disputas de posicionamiento hacia las elecciones de 2027.
La defensa del sector nuclear y de los recursos patagónicos requiere de una articulación institucional inmediata, despojada de especulaciones electorales a largo plazo. La soberanía tecnológica y el futuro industrial de la región se definen en el presente; permitir el desmantelamiento de la PIAP bajo la distracción del Mundial significará un retroceso estratégico de décadas para la Argentina.
Fuente: No somos Neutrales (NSN)🎙️ Radio +Multimedia 104.9