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Giardinelli alerta por el Paraná, el Magdalena y el futuro antártico argentino

El escritor advirtió que la pérdida de control sobre el Paraná, el cierre del Canal Magdalena y la intervención del Puerto de Ushuaia forman parte de un mismo proceso de desposesión geopolítica que debilita a la Argentina de cara al Tratado Antártico.

La soberanía argentina no está en crisis: está siendo desguazada. Así lo planteó el escritor y periodista Mempo Giardinelli en una entrevista con el programa No somos neutrales, donde analizó el avance de capitales y fuerzas extranjeras sobre los recursos estratégicos del país. Su diagnóstico conecta el norte productivo con el extremo sur: lo que ocurre en el Río Paraná —denunció— tiene su espejo directo en Tierra del Fuego.

Giardinelli afirmó que la administración del Paraná, una de las vías fluviales más importantes del planeta, quedó en manos de intereses externos. Señaló que la operatoria y el dragado, históricamente estatales, hoy están condicionados por actores vinculados a la Marina de los Estados Unidos y a empresas europeas. En ese marco, calificó como un “crimen político” la clausura del Canal Magdalena, la salida natural y soberana al Atlántico que permitiría a la Argentina recuperar autonomía logística y económica.

El escritor sostuvo que el cierre del Magdalena no responde a razones técnicas, sino a una decisión política que beneficia a puertos extranjeros y priva al país de una herramienta clave para su comercio exterior. “Es un canal perfecto, profundo y propio, pero se lo mantiene inutilizado para impedir que la Argentina se beneficie de su propio río”, advirtió.

El espejo fueguino: Ushuaia intervenida y la Antártida en disputa

Giardinelli vinculó directamente la situación del Paraná con la intervención del Puerto de Ushuaia, a la que definió como un paso más en la cesión del control logístico del extremo austral. Según su análisis, la provincia se vuelve una pieza de negociación en un tablero donde operan intereses de potencias como Estados Unidos e Israel.

El escritor proyectó su preocupación hacia el escenario internacional: dentro de dos años se discutirá el futuro del Tratado Antártico, y la Argentina —sostuvo— llegará debilitada. “La representación va a ser miserable”, afirmó, señalando que un país que no controla sus ríos ni sus puertos carece de autoridad para defender su presencia en el continente blanco.

Democracia, responsabilidad y reconstrucción

Aunque crítico del rumbo actual, Giardinelli rechazó cualquier salida por fuera de las instituciones. Consideró que el voto que habilitó este modelo fue un “suicidio político”, pero llamó a encarar una reconstrucción democrática y moral de cara a las próximas elecciones legislativas.

Fuente: “No somos neutrales” 🎙️Radio + Multimedia 104.9