El secretario general de Petroleros Privados de Tierra del Fuego, Luis Sosa, alertó que la transición operativa tras la salida de YPF avanza con demoras críticas y que crece la incertidumbre entre las familias del sector. Aunque existe un acuerdo firmado con Velitec y Terra Ignis para incorporar a 260 trabajadores, el dirigente aseguró que el proceso “va demasiado lento” y confirmó que unas 80 personas fueron suspendidas por 15 días sin goce de sueldo.
La advertencia llega en una fecha simbólica: el aniversario del descubrimiento del primer pozo petrolero en la provincia. Un hito histórico que este año encuentra a la industria atravesando uno de los momentos más frágiles de la última década.
Un aniversario atravesado por la incertidumbre
En diálogo con FM Aire Libre, Sosa reconoció que el clima en los yacimientos está lejos de la celebración habitual.
“La preocupación domina la agenda. Estamos viviendo un momento complejo”, resumió.
La salida de YPF dejó un vacío operativo que las nuevas empresas aún no logran cubrir con la velocidad necesaria. La reorganización avanza, pero no al ritmo que exige una actividad estratégica para la economía fueguina y para la matriz energética del país.
El acuerdo por 260 trabajadores: promesa firme, ejecución lenta
Sosa recordó que el compromiso de incorporar a 260 trabajadores surgió tras negociaciones intensas en la provincia y en Buenos Aires, con la presencia del dueño de Velitec y del presidente de Terra Ignis.
“Hace diez o quince días cerramos el acuerdo. Reclamamos 260 puestos reales y efectivos. Pero el ingreso está siendo muy lento”, explicó.
El dirigente fue contundente:
“La gente tiene desesperación y ganas de trabajar. Estamos encima de la empresa todos los días para que cumpla lo firmado”.
Según el gremio, esa cifra no es caprichosa: es la dotación mínima que YPF exigía para garantizar la operación segura de los yacimientos.
⚠️ Suspensiones sin sueldo: 80 familias afectadas
En paralelo, el sindicato recibió notificaciones de suspensiones en distintas contratistas.
Sosa desmintió versiones exageradas, pero confirmó el problema:
“No son 280 como se dijo, pero sí tenemos alrededor de 80 trabajadores suspendidos por quince días sin goce de haberes”.
Entre las empresas involucradas aparece Almar, aunque no es la única.
La medida implica que los trabajadores quedan sin tareas y sin ingresos durante dos semanas, un golpe directo a la economía familiar.
Gestiones urgentes ante el Gobierno y el Ministerio de Trabajo
Frente a este escenario, el gremio activó todas las instancias institucionales disponibles.
Sosa adelantó que mantendrá reuniones con autoridades provinciales, entre ellas la ministra Gabriela Castillo, para pedir intervención directa:
“Vamos a plantear estos temas para que también interceda y colabore en la pronta incorporación de los 260 trabajadores comprometidos”.
Además, el sindicato llevó el conflicto al Ministerio de Trabajo para exigir que las empresas paguen los días caídos.
“La suspensión fue una decisión unilateral. Queremos que los trabajadores recuperen esa plata a fin de mes”, remarcó.
🛢️ Una transición que no termina de estabilizarse
Aunque el Gobierno provincial transmitió señales de optimismo en los últimos días, la lectura sindical es distinta.
Para Sosa, la situación está lejos de una normalización real.
Las demoras en las incorporaciones y las suspensiones recientes muestran que la transición entre operadores sigue siendo frágil y que la incertidumbre laboral se profundiza.
“Todos los trabajadores tienen el mismo derecho a volver a trabajar. Estamos peleando para que se cumpla lo acordado y para que ningún compañero quede afuera”, afirmó.
La audiencia en el Ministerio de Trabajo será clave para definir si las suspensiones pueden revertirse y si finalmente comenzará a ejecutarse el ingreso de los 260 trabajadores que el sector considera indispensable para recuperar previsibilidad.
Transición Petrolera esta trabada lenta y llena de parches.
La postal es brutal y no necesita maquillaje: la transición petrolera en Tierra del Fuego está trabada, lenta y llena de parches. Mientras en Buenos Aires firman acuerdos prolijos, en los yacimientos la gente espera con el bolso listo y la heladera vacía.
Las empresas prometen, pero no cumplen al ritmo que exige la realidad.
El Gobierno dice que todo se encamina, pero los telegramas de suspensión cuentan otra historia.
Y en el medio, 80 familias sin sueldo y 260 trabajadores mirando el teléfono como si fuera un salvavidas.
Sosa lo dijo sin vueltas: hay desesperación y ganas de trabajar.Y cuando en la Patagonia la desesperación se mezcla con la falta de respuestas, la tensión sube rápido.La pelota está en la cancha de las operadoras y del Estado.El tiempo, en cambio, corre del lado de los trabajadores.
Fuente: Radio + Multimedia 104.9