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“El regreso que incomoda: Martín Torres recordó la pelea por la soberanía y cuestionó la agenda política actual”

El exgobernador del territorio reapareció en la UNTDF con una dura crítica a la reforma constitucional. Con la legitimidad de haber liderado la batalla por la “Provincia Grande”, advirtió sobre el extravío estratégico de una dirigencia obsesionada con internas ante una Patagonia en crisis.

En Ushuaia ocurrió un hecho político que la dirigencia local no preveía: el retorno de Martín Torres a la escena pública. El dirigente que lideró la pelea por la provincialización —en tiempos donde muchos de los hoy encumbrados miraban desde la tribuna— reapareció con el filo intacto, sin cálculo político ni concesiones. Su intervención en el conversatorio de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) trascendió el marco académico para convertirse en un duro recordatorio: la provincia no nació de un capricho burocrático, sino de una pulseada monumental contra el proyecto de “provincia chica” que el gobierno de Raúl Alfonsín y su canciller Dante Caputo intentaron imponer a la isla.

Torres lo expuso sin rodeos ante el auditorio: “Trajimos el poder político al territorio para entregárselo al pueblo. Nos quisieron achicar y no los dejamos. Y ahora ustedes quieren tocar la Constitución sin entender lo que costó escribirla”.

Ese fue el eje central de su reaparición: la reforma constitucional promovida por el oficialismo provincial es inoportuna, innecesaria y disociada de la realidad social. Mientras Tierra del Fuego padece las consecuencias de la recesión económica, la desindustrialización y la pérdida de soberanía efectiva, la dirigencia discute artículos en un vacío de laboratorio. “Hay mil cosas urgentes antes de tocar la Constitución”, sentenció el exgobernador.

El planteo de Torres no surge desde la nostalgia, sino desde la urgencia estratégica. La cuenca austral se encuentra en disputa, el Atlántico Sur sufre un proceso de militarización británica, la Antártida se consolida como un tablero geopolítico caliente y parte del territorio fueguino continúa ocupado por una potencia colonial. Ante este escenario, la respuesta de la política local se reduce a debates de salón, disputas de egos e internas partidarias en torno a una reforma que no figura en las demandas de la ciudadanía.

La alusión histórica de Torres incomoda al poder actual porque expone la pérdida de la brújula estratégica. La delimitación de la “Provincia Grande” en 1990 fue una conquista contra el centralismo porteño que pretendía una isla amputada de su proyección marítima y antártica. Al encerrarse en sus propias microdisputas mientras los recursos naturales y la soberanía regional quedan expuestos, la actual conducción política demuestra haber achicado su horizonte.

El cierre de la jornada dejó un eco complejo en el SUM de la UNTDF: “Tierra del Fuego tiene la mayor responsabilidad histórica del país”. Una premisa que, a la luz de las prioridades de la actual dirigencia, parece haber quedado en el olvido.

Fuente: Radio + Multimedia 104.9