El conductor Andrés Rosas cuestionó al ex concejal y actual secretario de Asuntos Gremiales, Walter Campos, por su argumento contra la Asociación de Trabajadores del Estado: “El derecho a la protesta no puede estar por encima del derecho al trabajo”. La editorial, emitida por 3D (Radio +104.9), sostiene que Campos “pisó el palo de la protesta” cuando era dirigente y hoy, desde la vereda oficialista, intenta desmovilizar a los trabajadores.
RÍO GRANDE – Una editorial de fuerte tono crítico sacudió el aire de 3D (Radio+104.9). El conductor Andrés Rosas apuntó directamente contra Walter Campos, actual secretario de Asuntos Gremiales y ex concejal de Río Grande, a quien acusó de haber operado una transformación política “digna de un manual de cinismo”.
El origen del cruce fue una declaración pública de Campos, quien salió al cruce de la Asociación de Trabajadores del Estado con un argumento que Rosas calificó como “bonito titular, pero falso”: “El derecho a la protesta no puede estar por encima del derecho al trabajo y la percepción del salario”.
“Sin protesta no hay salario que se negocie, sino que se impone”
El editorial, titulado “El síndrome del converso: cuando el dirigente obrero se sienta del otro lado”, sostiene que Campos construyó su carrera sindical “pisando el palo de la protesta, arengando a los trabajadores y exigiendo a empleadores que no toquen el salario”. Y que hoy, desde la vereda de enfrente, el mismo dirigente le dice a los que marchan: “Están perjudicando a sus propios compañeros”.
“Campos, el mismo que llegó a concejal porque el sector de los trabajadores lo bancó, parece haber olvidado que sin protesta no hay salario que se negocie, sino que se impone”, disparó Rosas.
La trampa del discurso del orden
La editorial denunció lo que define como una “lógica de disciplinamiento bajo amenaza”: responsabilizar al sindicato de los posibles atrasos en el pago de sueldos. Según Rosas, el argumento de Campos es “tan antiguo como eficaz”:
“Si Tesorería no puede ingresar, el problema no es que el gobierno no haya previsto guardias o accesos alternativos; el problema es que los trabajadores protestan. Si la liquidación salarial se atrasa, la culpa no será de una administración con recursos para garantizar el funcionamiento mínimo, sino de aquellos que ejercen un derecho constitucional”.
“El dirigente que se volvió gerente”
El conductor fue tajante al diferenciar la función actual de Campos de su pasado sindical: “No se le pide a Campos que deje de ser funcionario. Se le pide coherencia. O al menos honestidad”.
Y añadió: “Si decidió cambiar de trinchera, que asuma que ya no es un dirigente de ‘peso’ al servicio de los trabajadores, sino un eslabón más de la patronal estatal. Pero lo que no puede hacer es usar su pasado sindical como escudo para desmovilizar desde adentro”.
Advertencia sobre judicialización de la protesta
Rosas advirtió que el discurso de Campos sienta las bases para una futura judicialización de la protesta: “Cuando un ex dirigente dice ‘hay que garantizar el ingreso de los que quieren trabajar’, está montando el escenario para una futura judicialización de la protesta”.
El cierre: una idea clara
La editorial concluyó con una frase contundente que funciona como tesis central:
“El derecho al trabajo no se defiende contra el que protesta. Se defiende con el que protesta. El resto es la cómoda coartada de quien ya no camina con los suyos”.
“Por una coherencia que no se negocia”, sentenció Rosas, dejando en el aire una advertencia directa a Campos y a todo dirigente sindical que, al asumir un cargo oficialista, olvide su origen.