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Cáritas Río Grande asiste a 400 familias por mes y alerta por la crisis social

El responsable de las parroquias Sagrada Familia y Virgen del Carmen, padre Iván Bressan, advirtió en Radio Más 104.9 MHz que la demanda de ayuda se cuadruplicó en el último año. Aseguró que cada vez más trabajadores y familias con empleo recurren a Cáritas porque no logran cubrir sus necesidades básicas.


La asistencia social que brinda Cáritas en Río Grande se multiplicó en el último año. De acompañar a unas cien familias por mes, actualmente atiende alrededor de 400 hogares, un incremento que refleja el deterioro de la situación económica que atraviesan numerosos vecinos de la ciudad.

La advertencia fue realizada por el padre Iván Bressan, responsable de las parroquias Sagrada Familia y Virgen del Carmen, durante una entrevista en el programa 3D, que se emite por Radio + 104.9 MHz.

El sacerdote aseguró que detrás de las estadísticas hay historias de trabajadores, jubilados y familias que, aun teniendo empleo, ya no logran cubrir gastos básicos como el alquiler, los servicios o los alimentos.

“Se me pasa por la cabeza la preocupación y el dolor de muchos que han perdido su trabajo y ahora no llegan ni siquiera para pagar la luz o el alquiler. Esa desesperación la vemos todos los días.”

Cada vez más familias trabajadoras necesitan ayuda

Bressan explicó que el perfil de quienes buscan asistencia cambió significativamente en los últimos meses.

Según señaló, ya no se trata únicamente de personas desocupadas, sino también de familias que cuentan con ingresos, aunque insuficientes para afrontar el costo de vida.

“Hay familias donde antes trabajaban los dos y uno perdió el empleo. Con un solo sueldo ya no llegan a fin de mes. Otros conservan el trabajo, pero lo que ganan tampoco alcanza.”

El sacerdote sostuvo que muchas personas que pertenecían a la clase media hoy recurren por primera vez a Cáritas para solicitar alimentos, ropa o medicamentos.

Historias que reflejan la crisis

Durante la entrevista compartió uno de los testimonios que más lo impactó recientemente.

Contó que un hombre de aproximadamente 55 años se acercó al finalizar una misa para pedir una bendición. Mientras conversaban, rompió en llanto al relatar que había perdido el empleo luego de casi tres décadas de trabajo.

“Me dijo: ‘¿Qué hago ahora a esta edad?’. Después de casi treinta años trabajando, quedarse sin empleo es una situación muy preocupante.”

Para Bressan, historias como esa muestran que la pobreza ya no tiene un único rostro y que alcanza a sectores que hasta hace poco mantenían una situación económica estable.

La solidaridad sostiene la asistencia

A pesar del fuerte crecimiento de la demanda, el sacerdote destacó que la ayuda continúa siendo posible gracias a la solidaridad de la comunidad.

Explicó que Cáritas no recibe un financiamiento permanente para sostener su tarea cotidiana y que los recursos provienen principalmente de las donaciones de los vecinos, las colectas parroquiales y las ferias solidarias.

Con esos aportes se compran alimentos, medicamentos y, en algunos casos, se colabora con alojamiento transitorio para personas migrantes que atraviesan situaciones de emergencia.

“Gracias a Dios, la providencia siempre nos asiste. Tanto cuando ayudábamos a cien familias como ahora que son cuatrocientas.”

“El Estado tiene que buscar el bien común”

Consultado sobre el rol de los gobiernos frente al aumento de la pobreza, Bressan evitó centrar el debate en cuestiones partidarias y planteó que cualquier administración tiene la responsabilidad de garantizar condiciones que permitan mejorar la calidad de vida de la población.

“Es necesario el accionar del Estado. No es una cuestión ideológica; el gobierno que esté tiene que regular para buscar siempre el bien común y no beneficiar solamente a unos pocos.”

Al mismo tiempo, convocó a la comunidad a no permanecer indiferente frente a quienes atraviesan dificultades.

Consideró que colaborar con alimentos, ropa, una oportunidad laboral o cualquier gesto solidario puede marcar una diferencia mientras muchas familias buscan salir adelante.

Cómo colaborar con Cáritas

El padre Iván Bressan informó que las donaciones pueden acercarse a las parroquias Sagrada Familia y Virgen del Carmen.

Las iglesias permanecen abiertas todos los días entre las 11 y las 20.30, donde existe un espacio destinado para recibir alimentos no perecederos, ropa y otros elementos de primera necesidad.

Además, los voluntarios de Cáritas atienden los miércoles y viernes, de 15 a 18 horas, en los salones parroquiales para recibir colaboraciones y organizar la asistencia a las familias.

Mientras la demanda continúa creciendo, desde la organización remarcan que el acompañamiento de la comunidad sigue siendo fundamental para sostener la ayuda social en Río Grande.