El Operativo Invierno sigue en marcha y la Municipalidad no afloja. Con temperaturas que bajan de cero y una ciudad que exige respuesta inmediata, las cuadrillas de Planificación, Obras y Servicios Públicos trabajan todos los días para sostener la transitabilidad y evitar accidentes en los puntos más críticos de Ushuaia.
El esquema es claro y territorial: primero el circuito primario, donde circula el transporte público, los accesos a escuelas, centros de salud y servicios esenciales. Ahí se concentra el bacheo, la dispersión de sal y salmuera, y la remoción de hielo. Una vez asegurado ese corredor vital, la maquinaria baja a los barrios para intervenir calles de tierra con áridos y despeje, en un operativo que no se detiene durante toda la temporada.
Pero hay un punto que el Municipio marcó con firmeza: no todo el hielo es culpa del clima. Las pérdidas domiciliarias, las cañerías rotas y el agua que corre por la calzada generan planchones que ponen en riesgo a peatones y automovilistas. Por eso se pidió a los vecinos que revisen instalaciones, denuncien pérdidas y eviten prácticas peligrosas como lavar vehículos afuera o arrojar agua a la vía pública. En invierno, un balde mal tirado puede convertirse en un accidente.
En paralelo, continúan los controles e intimaciones a quienes incumplen la normativa: desde arrojar agua a la calle hasta no retirar el hielo de las veredas. La seguridad es colectiva y la responsabilidad también.
La Municipalidad volvió a insistir en algo básico pero urgente: circular con precaución, respetar las recomendaciones y colaborar con el mantenimiento de los espacios públicos. El invierno en Ushuaia es duro, pero la ciudad responde. Y cuando el Estado y la comunidad trabajan juntos, la seguridad se sostiene.