El decreto 612 no es una “aclaración técnica”: es otro golpe quirúrgico al bolsillo del laburante y al corazón de la seguridad social. Mientras el Gobierno discute con los gremios en la superficie, abajo se mueve la verdadera placa tectónica: achicar la base salarial para achicar derechos, y de paso desfinanciar ANSES y las obras sociales, justo cuando más contención social se necesita.
El texto oficial lo dice sin rodeos:
“No integrarán la base de cálculo […] premios, bonos, horas extras, sueldo anual complementario, plus vacacional, sumas no remunerativas…” (Art. 1°)
Traducido al idioma de la calle: te recortan el sueldo que sirve de base para calcular el aguinaldo y la indemnización. El “mejor sueldo habitual” deja de ser el mejor y pasa a ser el más flaco. El ajuste no se hace con motosierra: se hace con bisturí.
Pero el golpe más silencioso está en la seguridad social. Al achicar la masa remunerativa, caen los aportes que financian jubilaciones, pensiones, asignaciones y la red de contención social de ANSES. Menos salario declarado = menos aportes = menos recursos para sostener a los sectores más vulnerables. En paralelo, las obras sociales pierden ingresos y se tensiona la cobertura sanitaria.
En la Patagonia, donde el costo de vida es más alto y la salud pública y sindical sostienen territorios enteros, este recorte no es una planilla: es un mazazo. Menos aguinaldo, menos indemnización, menos aportes, menos prestaciones. El ajuste se financia con la vida cotidiana de las familias trabajadoras.
Detrás del decreto hay un modelo claro: achicar derechos, achicar salarios, achicar la seguridad social. Y hacerlo sin decirlo, escondido en la letra chica. La discusión no es técnica. Es política, económica y social. Y pega donde más duele.

https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/344514/20260720
Fuente: Radio +🎙️ Multimedia 104.9