El fallo de la Justicia Electoral que frenó la convocatoria a la reforma constituyente en Tierra del Fuego no solo paralizó un proceso sin respaldo social: dejó al desnudo la impericia técnica y política de sus principales impulsores.
Redacción José Barretta
En el corazón del oficialismo fueguino, los legisladores Federico Greve y Myriam Martínez quedaron parados en el peor lugar posible: como los mariscales de una derrota anunciada. Mientras el Gobierno intenta instalar la narrativa de una “jugada política” de la oposición, la realidad es más cruda. La ingeniería legislativa que armaron ambos dirigentes se derrumbó como un castillo de naipes, no por una conspiración judicial, sino por una alarmante falta de calle, de timing y de lectura del humor social.
Tras conocerse el dictamen, Greve apuró el control de daños argumentando que el fallo “tiene contenido político”. Por supuesto que lo tiene. Pero también tiene contenido político insistir con una reforma de la Constitución provincial que nadie pidió, en medio de un territorio golpeado por el desempleo, el ajuste y la caída del salario real. La estrategia fue tan deficiente que ni siquiera las filas propias logran defenderla sin sonrojarse: forzaron los plazos, subestimaron el rechazo social y terminaron chocando de frente con una resolución judicial que solo puso en palabras lo evidente: el proceso nació viciado.
Martínez, histórica operadora legislativa, y Greve, su socio en esta aventura, quedaron expuestos como los arquitectos de un experimento que no resistió el primer control de calidad institucional. El costo de la maniobra es severo: arrastraron al Gobernador a un desgaste innecesario en un momento donde la provincia requiere señales de conducción y previsibilidad, no de improvisación.
Hoy el oficialismo se refugia en el laberinto de las apelaciones, los recursos y los tecnicismos procesales. Sin embargo, la discusión de fondo ya salieron de los tribunales para instalarse en la comunidad, donde la pregunta es una sola: ¿para qué insistieron con una reforma que no le resolvía un solo problema concreto a los fueguinos? Con el proceso constituyente en el limbo, el costo político ya fue cobrado, y la firma en el remito de la derrota pertenece, exclusivamente, a Greve y Martínez.
Fuente Radio Mas 104.9 Multimedia