El argentino Franco Colapinto completó un sábado destacado en el Gran Premio de Canadá, con un noveno puesto en la Sprint y una sólida clasificación que lo ubicó décimo para la carrera del domingo. Tras un viernes complicado por problemas técnicos, el piloto de Alpine mostró consistencia, superó nuevamente a su compañero Pierre Gasly y volvió a acceder a la Q3, consolidando su evolución en la temporada.
En Canadá no regalaron nada. Y Franco Colapinto tampoco pidió permiso. Después de un viernes que parecía escrito para hundirlo, el pibe salió el sábado con los dientes apretados y se metió dos veces en el top ten, primero en la Sprint y después en la clasificación. Mientras algunos todavía buscan excusas, él se dedicó a manejar.
El argentino largó la Sprint desde atrás, sin haber girado un metro el día anterior por un problema eléctrico que lo dejó mirando desde el box. Pero cuando se apagaron las luces, salió a cazar autos como si le debieran plata. Pasó a Bortoleto, pasó a Hülkenberg con dos ruedas en el pasto —sí, en el pasto— y se metió noveno, a un suspiro de los puntos. Gasly, su compañero, terminó vigésimo. Desde boxes. Sin pelea. Sin nada.
Después vino la clasificación, y ahí Colapinto volvió a mostrar que no está en Fórmula 1 para sacarse fotos. Entró a la Q3 con un Alpine que todavía no está al nivel de los grandes, pero que él hace rendir como si lo estuviera. En la Q2 le ganó mano a mano a Hülkenberg por 29 milésimas y le sacó más de tres décimas a Gasly. En la Q3 bajó su tiempo otra vez y cerró décimo, detrás de los autos que hoy dominan la categoría.
Mientras los Mercedes, McLaren y Red Bull juegan su campeonato aparte, Colapinto corre el suyo: el de demostrar que merece quedarse, que está para más, que no es un invitado sino un piloto de verdad. Y lo está ganando. Con manejo, con cabeza, con carácter.
“Di un paso”, dijo después. Y sí: se nota. Se nota en cada vuelta, en cada sobrepaso, en cada sábado donde aparece cuando otros se esconden. Se nota en que ya no sorprende verlo en Q3. Se nota en que Alpine empieza a depender más de él que de su compañero.
Este domingo larga décimo. Con ritmo. Con confianza. Con hambre.
Y con algo que no se compra: la sensación de que está creciendo carrera a carrera.
Fuente Radio Mas 104.9 Multimedia