El Derecho Administrativo suele presentarse como un territorio técnico, frío, lleno de expedientes y procedimientos. Pero la frase que dejó la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, María del Carmen Battaini, rompe ese molde: “No venimos exclusivamente a escuchar teoría, sino a compartir experiencias, hacernos preguntas y buscar respuestas”.
Ahí está el verdadero mensaje político de la jornada.
Porque detrás de un encuentro académico hay otra discusión: cómo se gobierna, cómo se administra y cómo se garantiza que el Estado funcione sin perder de vista a la persona humana. Y eso, en un país donde la burocracia muchas veces se vuelve un laberinto, es casi una declaración de principios.
Battaini habló de ética, de responsabilidad y de la obligación de capacitarse. No como un lujo, sino como un deber. Y en tiempos donde la tecnología avanza más rápido que las instituciones, recordó algo que suele olvidarse: la tecnología es un medio; el centro sigue siendo la persona.
La presencia del gobernador Gustavo Melella no fue un gesto protocolar. Fue una señal de que el fortalecimiento institucional no se construye solo desde los tribunales, sino desde un Estado que necesita profesionalizarse para sostener la gobernanza y la buena administración.
El encuentro iberoamericano dejó claro que el Derecho Administrativo ya no puede ser un manual viejo que se consulta cuando hay problemas. Tiene que ser una herramienta viva, capaz de generar ambientes de trabajo sanos, decisiones transparentes y un Estado que funcione.
En definitiva, la jornada no fue solo académica: fue política.
Porque discutir cómo se administra es discutir cómo se gobierna.