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Catena: «Los sindicatos son parte del problema o de la solución».

   

Frente a la reforma laboralHoracio Catena lanza un desafío a la burocracia sindical: “Si no luchás por tu gente, sos parte del problema”. Una crítica frontal a CTERA y una defensa de la representación genuina en tiempos de ajuste.

Catena: «La dirigencia sindical o somos parte del problema o somos parte de la solución».

 Frente a la reforma laboral, Horacio Catena lanza un desafío a la burocracia sindical: “Si no luchás por tu gente, sos parte del problema”. Una crítica frontal a CTERA y una defensa de la representación genuina en tiempos de ajuste.

En medio del avance de las políticas de ajuste y la ofensiva flexibilizadora, Horacio Catena, secretario general de SUTEF, plantea una pregunta incómoda: ¿a quién representa realmente el sindicalismo argentino? Su respuesta, tan clara como polémica, dibuja una línea divisoria entre dos modelos de representación: el que se pliega al poder y el que elige la lucha junto a los trabajadores.

“Nosotros tenemos claro qué representamos y a quiénes representamos”, afirma Catena con una contundencia que resuena como un desafío a la burocracia sindical. Frente a lo que él considera la “verdadera vergüenza” de confederaciones como CTERA, que se “han adaptado a las necesidades políticas de los gobernadores”, su posición es nítida: el sindicato debe ser herramienta de lucha, no de acomodamiento.

El diagnóstico es despiadado. Catena observa cómo “algunos dirigentes gremiales” se quejan del avance de las políticas de ajuste y de cómo votó la gente, pero señala la contradicción fundamental: “Echarle la culpa a la gente cuando nunca hiciste nada, no defendiste nada, no te exponés por nada”. Para él, esta actitud no solo es hipócrita, sino que explica la crisis de representatividad que atraviesan amplios sectores del movimiento sindical.

Frente a este vacío, Catena erige una posición definida por la coherencia y la disposición al conflicto. “La dirigencia sindical o somos parte del problema o somos parte de la solución”, sentencia, eliminando cualquier espacio para la ambigüedad. Y se ubica sin titubeos en el segundo campo: el de quienes “asumiendo los costos públicos y sociales” eligen enfrentar al poder para defender las condiciones de vida de los trabajadores.

Esta autodefinición tiene consecuencias prácticas inmediatas. Mientras describe a CTERA como una herramienta nacional que “ha abandonado a la docencia”, construye su propia legitimidad en la acción concreta: las 48 horas de paro provincial, la movilización permanente y la presentación de un proyecto de ley de financiamiento educativo ante el avance del ajuste. “No nos hemos quedado callados”, recalca, marcando la diferencia con una dirigencia que, en su relato, prefiere la comodidad del silencio.

El reclamo por la representatividad genuina se vuelve especialmente urgente ante la reforma laboral. Catena advierte que no se puede hablar de “flexibilización laboral” con credibilidad cuando “a más del 50% de los trabajadores registrados no les llegan los derechos de los convenios colectivos”. Quienes callaron ante esta precarización estructural, sugiere, no tienen autoridad para oponerse coherentemente a una reforma que profundiza lo que ya existe.

Su crítica alcanza incluso a aquellos que, dentro de su propio sector, podrían apoyar las políticas oficialistas. Ante el comentario de que “el 40% de los docentes seguramente querrán algún tipo de flexibilización laboral”, Catena responde con realismo político: “Nosotros no idealizamos nuestro sector”. Reconoce la diversidad ideológica, pero reafirma su compromiso con lo que él y su organización entienden como la defensa de los intereses colectivos, más allá de las encuestas o las tendencias coyunturales.

El planteo final de Catena es un llamado a la autocrítica y a la redefinición del sindicalismo. Frente a un modelo que produce “paz de los cementerios”, él propone uno que se construye en la lucha, con los pies en el barro y la lealtad puesta en el pueblo, no en los cargos. “A los gobiernos del campo popular se les exige y a los gobiernos del enemigo se los combate”, resume, estableciendo un principio de acción que rechaza tanto el obsecuente oficialismo como la acción cómoda.

En tiempos donde el avance del ajuste exige definiciones claras, la voz de Catena interpela al conjunto del movimiento sindical: la representatividad no se decreta, se construye en la defensa consecuente de los trabajadores, aunque eso implique nadar contra la corriente de los poderosos y de los propios compañeros que eligieron la adaptación.

Fuente: CONSENSO PATAGONICO